Frente a una
serie de metodologías cerradas y mecánicas tan
frecuentes actualmente, nuestro sistema de clases se centra
en dos aspectos fundamentales de la enseñanza: la relación
profesor/alumno y la improvisación conversacional,
constituyendo ambas la base de la comunicación, elemento
esencial para la consolidación de un aprendizaje duradero
a largo plazo.
Nuestra concepción de la enseñanza pretende
ir más allá del mero “input” de
gramática, vocabulario, expresiones, etc. Apostamos
por el aprendizaje y puesta en práctica de todos estos
conocimientos dentro de un ambiente agradable, donde las buenas
relaciones personales y el buen entendimiento entre el profesor
y sus alumnos permiten alcanzar nuestros objetivos comunes.
Consideramos además esencial que nuestra metodología
nos permita adaptarnos a las necesidades de cada alumno y
grupo. Así por ejemplo, nuestros alumnos más
pequeños, desde los 5 años, reciben y reproducen
el idioma de una forma espontánea desde el primer día,
dentro de un ambiente de trabajo lúdico y cuidadosamente
adaptado a su nivel psicopedagógico.
Con el fin de optimizar todo el proceso de aprendizaje, hemos establecido un máximo de alumnos por grupo que en el caso de los niños y adolescentes es de 10, y en el de los adultos de 8.
De esta forma individualizamos
la enseñanza al máximo pero aprovechando las
ventajas comunicativas que ofrece la enseñanza en grupo.